Cultura enlatada

Friday, December 21st, 2007

Llevamos unos días un tanto atareados con el canon digital. Por diversos y lamentables motivos estoy volviendo a mi antigua apatía con respecto a elecciones y votos antes la imposibilidad de elegir entre el peor o el otro peor. Pero no es de esto de lo que quiero hablar, ni siquiera es sobre el canon en si.

Todas las opiniones que he leído o escuchado acerca del canon defendían los derechos de autor y la necesidad de que se “pagara” a los autores por la “copia privada”. La propuesta que más he llegado ha sido que la compensación por copia privada se pague de los soportes originales. Todavía me estoy riendo del chiste. Que imaginación tiene la gente. Pero tampoco quiero hablar del canon o la copia privada, quiero hablar de los derechos de autor.

Lo único que no se ha negado estos días han sido los derechos de autor. Los derechos patrimoniales de autor, yo creo y quiero cobrar por ello. Dicho así parece algo razonable, todos queremos cobrar por nuestro trabajo, ¿verdad? Como yo no vivo de ello siempre he desconfiado de la propiedad intelectual y su prima la propiedad industrial. Aunque puedo entender el “si lo he creado yo es mío” creo que da más problemas que resuelve y asistiría gozoso, o eso creo, a la desaparición de la propiedad intelectual.

Habrá quien diga que la abolición de la propiedad intelectual acabará con la creación cultural pero, y soy lego en la materia, no creo que el siglo de oro español se sustentará en la propiedad intelectual. Es más, como hombre de mi tiempo que soy, no puedo evitar pensar que la creación moderna con todas sus protecciones y subvenciones y mercados y … no está a la altura de la producción clásica. A Cervantes le hicieron una continuación apócrifa al Quijote y a él no le quedo más remedio que crear su propia versión de las otras andanzas del hidalgo.

Tengo que hacer otra reflexión sobre la propiedad intelectual. Siento que los escritores tengan temblores fríos pensando que cualquier podría editar sus libros sin pagarles un duro o hacer películas millonarias sin su participación, pero, ¿qué posibilidad hay de que alguien “piratee” a un bailarín, un actor de teatro, un músico o un aedo? ¿Inexistente? La abolición de la propiedad intelectual no acaba con la cultura, puede suponer una amenaza a la cultura enlatada, la cultura industrializada, la cultura masificada, pero la representación dinámica, humana y cercana no tiene nada que temer porque no es “copiable”. Se puede grabar un vídeo de una opera o una obra de teatro pero todos sabemos que no es ni parecido. Y aunque existen cientos de cds y dvds con grabaciones de conciertos la gente sigue asistiendo a ellos, a veces en cantidades más que razonables.

Deseo firmemente este escenario de futuro donde la propiedad intelectual no existe o es despreciable. Seguro que en ese futuro habrá creadores o formas de creación desaparecidas o irreconocibles pero no creo que sea tan grave. Todo cambia y a veces los cambios son buenos.