Cultura enlatada y cine
Friday, June 13th, 2008Ya sabéis lo que opino de la “cultura enladata”, y es que no tiene futuro debido al bajo coste de la copia de información digital y al increíble desarrollo y penetración de las tecnologías de compartición de medios digitales.
De alguna forma relacionado con estas reflexiones se encuentra mi relación con el cine. Yo hago una gran diferencia entre las películas que merecen la pena y necesitan ser vistas en una gran pantalla con un sonido excelente y las que no. De estas últimas, fundamentalmente cine independiente de autor con un gran trabajo en la relación de los personajes, la historia…, ni siquiera los considero del todo “cine”, como imágenes en movimiento, sino más bien la popularización del teatro y su enlatado en forma de película. En cualquier caso, si creo que una película no desmerece por verla en una TV o la pantalla de un ordenador ni me planteo verla en un cine. El coste es elevado si lo comparamos con una descarga vía Internet, gratuita, y los medios audiovisuales del cine no me aportan absolutamente nada con respecto a la propia película. Seguro que se ve más grande pero tampoco es tan importante para este tipo de cine. Como consecuencia acabo en el cine para ver las grande superproducciones, la mayoría de Hollywood, y dejo fuera la mayoría del cine de autor, cine que también disfruto pero fuera de las salas, en mi casa o la de amigos.
Cuando comento esto con mi entorno me surgen dos críticas o quejas: que el cine que veo es malo, basura, y que no apoyo el cine de calidad. Mis respuestas siempre son las mismas: no voy a ir al cine a ver una película que no lo aprovecha y eso no quita que no vea la película. En un momento dado puedo hacer un consumo cultural con cierta dosis de apoyo cultural, como comprar un libro que ya he leído porque su autor lo ha liberado en Internet, pero no entiendo que por defecto tenga que apoyar el cine “español” yendo a las salas y pagando un dineral por algo que no merece la pena.
Y vuelvo al tema de la cultura enlatada. Las nuevas tecnologías cambian fundamentalmente la forma de acercarse y disfrutar de la cultura, y los productores deben adaptarse a ello más que protestar por la forma en que la gente se acerca a ello. Que existan salas de cine no quiere decir que sea la única posibilidad para poder visionar una película y tampoco podemos pretender que la película sea el único componente a disfrutar. Presentaciones de películas, discusiones con los creadores de la misma, debates alrededor de las mismas, son todas formas de incrementar el valor de la experiencia y dotan de mayor sentido a pagar por acudir a, no ya la proyección de una película, sino a un evento cultural alrededor de una película. Obviamente es mucho más trabajo para el creador de la obra pero es que las obras enlatadas cada vez van a dar menos dinero y la única cultura explotable comercialmente va a ser la dinámica, la viva y la saludable.

