Archive for the ‘Comer beber amar’ Category

Dublin

Monday, April 21st, 2008

Por motivos laborales he tenido la suerte de pasar cuatro días en Dublín. Una ciudad muy acogedora, verde y fría. Y con mucha cerveza, claro. Imaginad si la cerveza es importante en Dublín que en el aeropuerto hay un pub. Invocad la imagen de un pub irlandés tradicional, con sus maderas, sus pintas de negra, … dentro de un aeropuerto, pasado ya el control de seguridad. ¿Sorprendente?

Allá todo es caro, hasta la cerveza, y ¡¡no tiene pastelerías!! O al menos yo no las vi. Sus supermercados venden de todo: bollería, prensa, café recién hecho, bocadillos calentados al momento, etc. Supongo que son lo más cercano a mis queridas pastelerías. No es que desconozcan la repostería pero creo que no le guardan el debido respeto.

Los coches circulan por el lado equivocado y eso genera mucha inseguridad, claro. Los peatones, asumido que los coches no saben lo que hacen tampoco respetan mucho la señalética urbana y yo mismo reconozco haber arriesgado mi vida, sin conocimiento de ello, varias veces.

He bebido cerveza en una iglesia, lo cual tiene su morbo blasmefo y es otro ejemplo más de las prioridades irlandesas. Bien por ellos.

No se si la ciudad es pequeña o grande, muchas casas de cuatro pisos y sótano, así que la ciudad debe ser extensa, seguro. Pero el “centro” o la parte más turística: Trinity College y Temple Bar no es muy grande y se puede hacer el turista de una forma bastante cómoda.

El viernes hizo un frío importante aunque aún podías ver gente en manga corta. Supongo que las pulmonías son algo común entre los irlandeses, de ahí la cerveza. En Irlanda hay una verdadera cultura de la cerveza y existe un conocimiento exquisito acerca de sus variedades y características. Ni que decir tiene que he vuelto totalmente imbuido del espíritu irlandés.

He hecho promesa de volver sólo de turista y con mi compañía preferida para estos menesteres. Creo que me dejé algo de cerveza por beber.

Lust private films

Friday, January 11th, 2008

Llevo un tiempo leyendo el blog de Erika Lust, una pornografa afincada en España creadora de la premiada película “Cinto historias para ella“.

Acaba de inaugurar un nuevo servicio: películas porno a la carta. Puedes disfrutar de sus servicios para rodar una película con tus amigos y amigas o contratar a sus propios actores para hacer realidad tus propias fantasías.

No se si alguna vez usaré un servicio como los que ofrece pero reconozco que me encanta su espíritu innovador. Espero que tenga suerte.

matisse

Monday, September 17th, 2007

Menuda semanita, el viernes el Fudd menú, el martes fui a L´Alfabega y el domingo a matisse con unos amigos. Veamos como fue la cosa …

matisse es un restaurante musical (matisse / cocina & música), incluso regalan CDs los martes o miércoles noche. Cuando llegamos la música no se oía mucho, la verdad, pero para el final de la comida descubrí que ponían el típico chill-out propio de cualquier local modernillo que se precie. Como no molestaba tampoco está mal.

Lo que si me molestó y mucho fue la familia fumadora sentada en la mesa de al lado. Una pena que sea un local donde se permita fumar. Es muy difícil disfrutar de la comida así.

La decoración bien, aunque ya estoy empezando a notar cierto cansancio ante la uniformidad decorativa de la que disfruto últimamente. Fudd tenía su aquel aunque las mesas muy juntos, L´Alfabega tenía las separaciones entre las mesas y matisse … nada, decoración “de diseño” y ya está. Buen gusto sin ser llamativa en ningún sentido. Aquí las mesas también están un poco juntas, el local es pequeño, y no hay ningún tipo de separación entre ellas. Esto no supuso ningún problema salvo por el grupo de fumadores que me atormentó al principio de la comida.

Acorde a la decoración la vajilla, cristalería, etc. aunque esta vez tengo que hacer un mínimo comentario sobre la cubertería. Aunque los cuchillos me parecieron muy lindos eran cuchillos para carne. Inapropiados, creo yo, para tomar ensalada o paté, e, indiscutiblemente, para tomar pescado. No es sólo que con la edad me esté volviendo “fino”, exijo allí donde voy según lo que ofrecen, o al menos, pretenden. Si hiciera estos comentarios sobre el bar de mi esquina (casa Manolo) hablar sobre la cubertería sería un buen motivo de risa. Sin embargo, cuando voy a restaurantes supuestamente “buenos” y, sin duda, caros, espero mucho más de ellos.

El trato del camarero fue estrictamente correcto. Tan seco que casi me pareció antipático. Ya se sabe que al medio día del domingo se llega cansado y un poco harto.

Elegimos varios platos para compartir y un principal para cada uno.

Pedimos la ensalada “Formentera” (Mix de lechugas, pasas, piñones, jamón “york”, aguacate, salsa de miel, azafrán). Me encantó, una ensalada fresca gracias a sus ingredientes que no al congelador, con un toque genial entre la salsa de miel, los piñones y el aguacate. Deliciosa.

También tomamos “Tempura de verduras y gambas”. No estaba mal pero no me gustó tanto como la ensalada. Muy aceitosa para mi gusto.

El último plato que compartimos fue “Foie fresco de la casa con reducción de Pedro Ximénez”. El foie estaba bueno aunque el hecho de que este tipo de platos se haya convertido en una “commodity” le quitó parte del encanto.

Ninguno de los platos para compartir disponía de cubiertos para servirse y tuvimos que recurrir a los nuestros propios.

Las raciones son generosas aunque la ensalada, lo que más me gustó, era más que justita. Que pena.

Entre los entrantes y el plato principal hubo una pausa considerable que aprovechamos para chalar y disfrutar de una relajada comida de domingo.

Como plato principal tomé “Chuletón trinchado de buey con patatas laminadas”. Hacía mucho que me apetecía un plato de carne y el restaurante me daba cierta seguridad. Por desgracia, aunque la carne estaba buena y no puedo decir que fuera de mala calidad, estaba “poco” caliente y, para cuando acabé con ella, irremediablemente fría. Personalmente creo que fue un problema de planificación o de tiempo en cocina. Supongo que mi carne tuvo que esperar los platos de mis compañeros y en ese tiempo se enfrió. Una pena.

Como siempre digo, el postre me gana sin duda. Tomé el “Pudin Matisse” y probé la “Suprema tres chocolates” y el “Bombón bizcocho chocolate con helado de vainilla”. Todos muy buenos aunque me quedo con el pudin.

Tuve la suerte de que me invitaran así que no os puedo decir que tal es con respecto al precio. Creo que volveré, aunque el hecho de que se pueda fumar en él es un handicap muy importante. Prefiero ir al Fudd donde no se puede, por ejemplo.

Fudd menu

Friday, September 14th, 2007

Esta ha sido una semana interesante desde el punto de vista gastronómico, el martes fui a L´Alfabega y hoy he ido a Fudd menu (Otro link).

Antes de continuar con mis comentarios sobre el restaurante quiero avisar que he descartado el vino de todos mis experimentos futuros y de los posts que aquí aparecerán. Creo que el vino distorsiona la crítica y, en cualquier caso, distorsiona mi mente así que a partir de ahora sólo habrá comentarios sobre vino cuando vaya a una vinoteca a beberlo.

Fudd menu es un restaurante de cocina de autor restringido a un menú diario. Se supone que así pueden ofrecer platos originales y de gran calidad sin comprometer el precio. Que por cierto es de 21,95 IVA (y vino, claro) no incluido. El menú es único y salvo que tengas algún problema con algún plato no hay nada que elegir más que la bebida.

Me ha encantado que sea un local para no fumadores. Seguro que eso entristece a algunos pero a mi me parece magnífico. La decoración es muy divertida aunque las mesas están bastante juntas. Hoy estaba vacío pero no quiero ni pensar el día que se llene. Han sacrificado la comodidad de sus clientes por ganar alguna mesa más y me parece incorrecto. No había música de ambiente así que ni buena ni mala.

El personal ha sido correcto pero un poco frío y distante. No me he sentido cálidamente acogido, la verdad.

Como era de esperar la vajilla, la cubertería y la cristalería han sido acordes a la decoración: modernas, creativas y de buen gusto. Es evidente que todos los restaurante piensan en ello, para bien y para mal.

Hoy me he traído el menú a casa y puedo deciros exactamente lo que he tomado.

De primero una “croqueta líquida de bacalao”. Espectacular. La mezcla de sabores ha sido exótica y no os quiero ni contar la textura. Otras veces he tenido que tomar las croquetas “casi” con cuchara, hoy ha sido obligatorio. Un diez.

El segundo plato es bastante más largo de escribir: “Coca de tomates confitados y tataki de atún con yogur de cacahuetes fritos y aceite de frutos y tomates secos”. Uf. Por desgracia, y como podéis suponer, el nombre debe ser inversamente proporcional al placer culinario producido. A pesar del nombre rimbombante el plato me ha parecido normalito con los tomates anulando el sabor de cualquier otro ingrediente de los muchos que llevaba.

El tercer y último plato ha sido “Canelones de pollo y foie con una bechamel de almendras y un aire de haba tonka”. Tecnicamente me ha encantado el aire tonka, una espuma etérea que, como era de esperar, se ha venido abajo en un momento. Ninguna queja. El plato estaba bueno aunque con un deje dulce, quizá las almendras, que no ha acabado de gustarme.

El postre se ha llamado “Pastisset de boniato”, aunque creo que hay un error porque era un bizcocho borracho, otra vez, con helado y crema inglesa. Muy bueno, con el postre siempre me ganan.

El café normal y el te, también, o peor. Quiero elevar una queja a quien me lea y pueda hacer algo (risas). Es sorprendente y, para mi molesto, que en locales donde se supone que lo cuidan todo: la decoración, la cubertería, los platos, el diseño … siempre descuidan el te. Del café no puedo hablar porque no tomo pero el te que sirven en todos sitios es malísimo. Hoy era el te del propio tostadero de café y en bolsita. No les pido te blanco japones ni que me traigan puh-er chino ni nada de eso, un te verde normalito como un sencha o un gunpowder me vale. Pero bien servido, en tetera, con un mínimo control del tiempo y de la temperatura. En fin, pequeños detalles para redondear la que puede haber sido una gran comida. A ver si hay suerte y en unos años, me hacen caso.

Un último comentario. Mi acompañante en la comida de hoy ha sido un flamante abogado de la burguesía valenciana (cita textual) y me ha pedido que os avise de la trampa que supone la cajita con la cuenta. Es un prisma bastante alto donde cabe de sobra la tarjeta de crédito y es muy, pero que muy fácil, olvidarla dentro. Cuidado cuando paguéis.

Salvo el te, la comida me ha parecido buena y el precio aceptable. No ha habido sorpresas y me ha parecido divertida. Yo repetiré.

L´Alfabega

Tuesday, September 11th, 2007

Estimados lectores.

Acabo de comer en L´Alfabega (Conde Altea, 30) un restaurante de Valencia y me gustaría compartir mis impresiones con vosotros.

En primer lugar es un lugar donde se permite fumar. Para mi es algo lamentable puesto que no lo hago, ni lo necesito para seguir viviendo como alguno de mis conocidos, y el olor del tabaco es más que capaz de dar al traste con un buen plato con su intenso y desagradable aroma. Mala suerte. He de reconocer que, a pesar de haber varios fumadores ejerciendo su derecho y su molesta afición, la decoración y, quizá, los extractores lo han minimizado.

La decoración de local me ha parecido aceptable. Al fin y al cabo es un restaurante y lo importante debe ser la comida. Las mesas se encuentran separadas por una especie de cortinas que dan algo más de intimidad de lo acostumbrado. Un acierto. Para completar el ambiente la música de fondo era jazz del complicado pero sonaba tan bajito que casi no se oía y, sobre todo, no molestaba para poder mantener una conversación agradable. Otro punto para el restaurante. Mi último comentario sobre el ambiente para comer es con respecto a la vajilla, cuberteria, etc.: “De diseño”, como era de esperar, limpia y cómoda para comer. Bien.

El trato de los camareros que nos han atendido ha sido encantador. Me he sentido agradablemente acogido y tratado. Un diez. El camarero sabía de vinos, al menos más que yo y su recomendación ha sido muy buena. El vino me ha gustado bastante aunque no estoy de acuerdo con el con respecto a su concepto de “no es caro”. Por desgracia para ambos he tomado vinos mejores por el mismo precio.

Para comer hemos probado el menú que tenían para hoy, todos los platos. No hay que privarse de nada, ¿verdad? De primero había humus con jamón y una ensalada con boquerones y sardinas. El humus ha estado bien pero no es nada especial. Llevo años preparándolos en casa y tomándolo en restaurante árabes y me ha resultado un tanto insípido. Quizá las malas costumbres. La ensalada por otro lado me ha encantado, creo que por la calidad de los ingredientes. Esta es la característica que más me ha llamado la atención del local. Creo que hacen buena cocina con buenos ingredientes poco “trabajados” y cocina normalita cuando tienen que disimular los productos más normales.

De segundo hemos tomado arroz meloso con verduras y hojaldre con carne y foi, aunque el foi no lo hemos llegado a ver. En este caso no me ha “enamorado” ningún plato. Ambos se podían comer aunque en Valencia es fácil comer mejores arroces. La carne no estaba mal pero esperaba más de un restaurante con tan buena crítica.

De postre hemos tomado un flan de chocolate y café que tampoco decía nada y un bizcocho borracho que me ha encantado, y eso que adoro el chocolate. Lo mejor de la comida la ensalada y el bizcocho. El café muy malo, aunque yo no lo he probado, y el te normal, aunque no fuera de bolsa.

Sin lugar a duda lo mejor del local es la compra. Cuando pueden comprar productos de calidad y servirlos tal cual todo un éxito, más allá no lo considero excepcional.

El precio me ha parecido caro. Unos 23€ por persona para un menú de mediodía de calidad normal me parece excesivo. Los platos tienen nombres rimbombantes y el local es muy bueno pero eso, hoy, no justifica el precio.